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sábado, 13 de diciembre de 2014

LA ÚLTIMA TRICOLOR


Corría el año 1980 cuando los colores negro, rojo y blanco tomaron un significado diferente al ser juntados. Los Menudos de Morumbi pintaron Sao Paulo con los tres colores predilectos que pondrían nombre a la exitosa Década Tricolor. Una década de júbilo, condecoración y, sobretodo, mucho fútbol protagonizado por Silas, Müller, Careca, Oscar, Dario Pereyra y compañía. La época que impulsó a uno de los mejores clubes de Brasil coincidió con el nacimiento de su hijo pródigo, Ricardo Izecson Dos Santos Leite, “Kaká”.

El chico nació en Gama, ciudad sede del club que culminaría la Década Tricolor derrotando al Sao Paulo en el último partido del Campeonato Brasileño y que los relegó a la 2ª plaza en 1989. Aquel año fue un año de transición hacia la Era Telê de las 2 Copas Libertadores y 2 Copas Intercontinentales contra el Barça de Cruyff y el Milan de Capello, el año del peldaño que los haría eternos y de, curiosamente, la mudanza de Kaká a Sao Paulo, la tierra prometida.

Al año siguiente, un Kaká de 8 años se inició en el fútbol inscribiéndose en un club local, el Alphaville. Con el Alphaville participó en un torneo en el que llegó a la final y, por primera vez, a los ojos del Sao Paulo. Una simple afición se vio rápidamente estimulada por su ídolo: Rai, capitán entonces de la Selección Brasileña y del Sao Paulo, en quien se inspiró como centro campista ofensivo. El éxito en la Década Tricolor había sido notable pero el oro de la Riviera Maya no brillaba en comparación con la obra de Telê Santana. Sin embargo, “Ricky” fue muy oportuno. Cuando se apagaron las luces de Morumbi y Telê dejó el club por motivos de salud, Kaká se decidió centrar en el fútbol y firmar su primer contrato profesional con el Sao Paulo. Durante los 8 años de la Era Post-Telê ocuparon el banquillo 14 entrenadores y brillaron junto a Kaká el inmortal Rogério Ceni, Julio Baptista y Luis Fabiano.

A uno, al leer esto, se le puede atragantar tanto logro idílico consecutivo. Puede resultar demasiado ser hijo de un ingeniero civil y una maestra que mantenían un agradable estatus alejado de las favelas. O incluso, pese a la juventud, llegar a comandar el equipo de tu devoción donde ha militado tu ídolo. La utopía del bambino de oro se vio perturbada por el accidente que cambio su vida. Con 18 años, en un partido con los Juveniles del Sao Paulo, vio una tarjeta amarilla que lo inhabilitó a jugar el partido siguiente. De modo que aprovechó el fin de semana libre para visitar a sus abuelos e ir a un parque acuático con su hermano, Digao. Allí se deslizó por un tobogán y se golpeó la cabeza contra el suelo rompiéndose el cuello y fracturándose la sexta vértebra. Pese a las serias posibilidades de parálisis total, un año después, Kaká volvió a jugar y a las 2 semanas de su vuelta al verde lo llamaron para jugar con el primer equipo. A los 2 años del accidente que podría haberle dejado sin siquiera caminar, debía viajar a Japón para disputar junto a futbolistas como Ronaldo, Ronaldinho, Cafú y Roberto Carlos el Mundial de 2002, que acabarían ganando.

La total y contra pronóstico recuperación fue el extraordinario acontecimiento que marcó un antes y un después en la carrera de Kaká que, como devoto Cristiano Evangélico, interpretó el accidente como algo con un propósito. Lo entiendió como la bendición de Dios ya que después de esa trascendental experiencia volaría a Europa, donde descubriría la mejor versión de sí mismo. Desde entonces, vive marcándose objetivos con un propósito y siguiendo la filosofía de sembrar y recoger frutos.

Sembró los frutos en Sao Paulo y los recogió en Milán. Al año del Mundial de Corea y Japón, llegó al viejo continente, donde experimentó lo más dulce y lo más amargo. Donde un día tocó el cielo y al otro se vio ardiendo en el infierno. Recuerdo verlo en la televisión y vivir así los contrastes de la cúspide de su carrera. Recuerdo verlo hartarse de levantar todos los títulos posibles como rossoneri. Recuerdo verlo convertirse en el mejor jugador del mundo. Recuerdo verlo como el Rey de San Siro, como el Emperador Lombardo. Recuerdo ver como todo lo que brilló fue olvidado y teñido de negro cuando se aclaró su camiseta. Como si tras su fichaje por el Real Madrid pareciese que aún no había tocado techo, cuando en realidad eso ya había pasado. Una dolorosa caída libre desde el rascacielos más alto.


En la búsqueda de esas vistas privilegiadas cuando flotaba en las alturas o de, por lo menos, la sensación de ser importante de nuevo, volvió. Volvió dos veces. El monocromo fue un error, en los 2 encontró la gloria pero en los 3, se encontró a sí mismo. En la recta final de su carrera, en medio de su enfoque hacia nuevas experiencias y los prometedores proyectos como el Orlando City de la MLS, encontró el apeadero idóneo para volver a ser Kaká. Disfrutar nuevamente junto al mito Rogério Ceni y Luis Fabiano, combinar en el centro del campo con Ganso, gozar del talento de Souza, de los pases de Denilson y los robos de Toloi. Y comenzar el principio del fin tras enfundarse el 30 de Noviembre de 2014 la última camiseta tricolor. 


miércoles, 3 de diciembre de 2014

EL CITY GANA EL DUELO POR LA SEGUNDA PLAZA

Samir Nasri pugna un balón con Toby Alderweireld

Se presentaba como un encuentro prometedor en cuanto a fútbol y competitividad. Lo cierto es que no decepcionó. Durante la primera parte se chocaron dos trenes, dos fuerzas de igual magnitud. Al compás de los primeros 45 minutos brillaron unos sublimes Wanyama y Schneiderlin, un Kun Agüero que no dejó a nadie indiferente, un amostachado Hart que se hizo dueño y señor de los balones aéreos y un Toby Alderweireld que en esta mitad saldría por la puerta grande por salvar un gol bajo palos. Sin embargo, el mismo Toby sería el detonante de lo que finalmente resultó en un 0-3 en el marcador. 

XI inicial del Southampton
Comenzando por el planteamiento de Ronald Koeman, el cual presentaba un formación novedosa en 4-3-2-1. Fraser Forster en la portería. Como de costumbre, en la defensa: Clyne, el capitán Fonte, Alderweireld y Bertrand. Como medio de contención, Morgan Schneiderlin. Victor Wanyama alternaría junto a Morgan el rol posicional del centro del campo pero actuaría con más libertad. Finalmente, en este trivote, Steven Davis como interior con llegada al área. A continuación viene la novedad. El partido de Dusan Tadic y Sadio Mané se caracterizó por centrar su zona de influencia en el campo de manera más interior. Jugar por dentro. Mientras tanto, Graziano Pellè seguía siendo el ariete referencia pero con más peso a la hora de apoyar y tocar en corto, sobretodo en la primera parte. 

XI inicial del Manchester City

"El ingeniero", Manuel Pellegrini, alineó la venerada formación 4-4-2. Joe Hart bajo palos. Zabaleta en el lateral derecho, Kompany-Mangala pareja de centrales y Clichy lateral izquierdo. El doble pivote siempre formado por Yayá Touré y alguien que le cubra las espaldas. En este caso, este fue Fernandinho. En la banda izquierda y tendiendo mucho hacia la media punta, Samir Nasri. Por la derecha, Navas. Doble delantera formada por Stevan Jovetic y Sergio "Kun" Agüero. 
 









LA PRIMERA PARTE: EL CHOQUE DE TRENES

El Southampton se vio afectado por la presión del City y veían numerosos inconvenientes a la hora tocar la pelota en corto. Esto se tradujo en transiciones muy rápidas de defensa a ataque y en barajar el balón en largo. El hecho de que Tadic y Mané actuasen por dentro facilitó al equipo basar su juego en buscar segundas jugadas durante los primeros tramos de partido. Si el balón era intransitable en corto, Forster enviaba un balón que largo que Pellè, tras retrasar su posición, peinaba hacia atrás. 

Alrededor del minuto 20 el conjunto local comenzó a superar las líneas de presión Cityzens y a mejorar la conexión de pases en corto. Esto se dio a la habilidad de Wanyama a conectar al primer toque y recortar a los rivales que le presionaban. También lo facilitó Schneiderlin apoyando y apareciendo constantemente en la salida de balón en corto. La mejora en la conexión en corto favoreció directamente a su juego. Llegaban más veces a puerta y conseguían hacerlo por dentro. En el ataque Wanyama guardaba las espaldas, Schneiderlin merodeaba el área en busca de un pase entre líneas, Davis llegada desde segunda línea y Pellè esperaba un balón que rematar acompañado en el área por Tadic o Mané. De estos dos, el que no acompañaba al italiano, se abría en banda y conectaba con Clyne o Bertrand. 



El Manchester City, a lo largo del partido, recuperó su mejor forma. A diferencia del Southampton, siempre mantuvo el juego en corto y las buenas conexiones debido al físico de su jugadores que les permitía burlar la presión Saint. Atacaban 7 jugadores: Yayá Touré, los laterales, los extremos y los delanteros. Fernandinho, al igual que Wanyama, guardaba la posición. Este tocaba el balón con el tanque costa marfileño, Touré, que como de costumbre protagonizaba imprevisibles incorporaciones al ataque. Zabaleta acompañaba a Navas en el carril derecho y Clichy disfrutaba de todo el carril izquierdo debido a los movimientos de fuera a dentro de Nasri. Este, Nasri, creaba la delantera 2+1. El francés actuaba con libertad en la zona de tres cuartos y era clave para ganar la espalda de Wanyama. Nasri era un vértice más en una delantera, que pese a no tener 9 puro, era de 10. Sin refrencia ofensiva y, al mismo tiempo, con 2. Jovetic se desenganchaba más de la demarcación de ariete mientras que el Kun Agüero, ejercía todas las funciones de un delantero. 



Las grandes embestidas Cityzens en ataque fueron frenadas en la primera parte. El Southampton mantuvo el 0-0 formando un 4-1-4-1 sin balón y llevando a cabo una presión al hombre con balón que pudo ser contraproducente. En las dos imágenes de abajo vemos dos ocasiones en las que se llevó a cabo esta presión, una del minuto 30 de juego y otra del minuto 5. En la de la izquierda se desordenan las líneas Saints. El Manchester City había robado el balón en zona de peligro y Clyne, el lateral derecho, presionaba a Jovetic, que acababa de recibir el balón. Clyne pierde su posición y Agüero le gana fácilmente la espalda. En esta jugada, el argentino estuvo a punto de abrir el marcador de no ser por la oportuna aparición de Alderweireld bajo palos comentada previamente. En la imagen de la derecha vemos como hasta 5 jugadores del Southampton presionan a Nasri cuando este recibe el balón. Esta presión colectiva al hombre con balón crea huecos. En este caso apareció Clichy por el vacío carril izquierdo. Si la presión al hombre con balón no va acompañada de basculaciones muy rápidas se crearán huecos que generarán llegadas rivales desde segunda línea muy peligrosas. 




LA SEGUNDA PARTE: LA INCLINACIÓN DE LA BALANZA

Esquemas finales

Nada más comenzar la segunda parte, el Southampton realizó su primer cambio. Al parecer, Morgan Schneiderlin tenía dificultades musculares y se retiró debido a una lesión en el aductor del muslo derecho. En su lugar entró el defensa central Maya Yoshida para colocarse junto a Fonte y dejar el medio centro posicional para Alderweireld. El belga en esa demarcación se encontró perdido y fue perjudicial tanto en defensa como en ataque. En este momento se empezaron a deshilachar las costuras Saints.
 

En ataque supuso un centro campista menos dentro del trivote. Alderweireld tiene un perfil defensivo que no le permite ayudar a Wanyama en salida de balón ni incorporarse al ataque. Esto conllevo menor elaboración del juego en corto y definiciones precipitadas de las jugadas. Este último factor también se vio influido por el significado de llevarse los 3 puntos. La presión caía sobre los hombros del Southampton, que perdió de vista su filosofía de la posesión y se encauzó en exceso hacía la portería, por lo que se volvió previsible. 


En defensa, poco tiempo tardó "el efecto Alderweireld" en el centro del campo en surtir efecto. 6 minutos exactamente. En el minuto 51 de juego el Manchester City abría el marcador con un disparo desde fuera del área de Yayá Touré, que sin marca alguno disfrutó de tiempo y espacio en su incorporación al ataque. La imagen inferior muestra una secuencia previa al gol en la cual se muestra la mala colocación de Alderweireld como medio centro posicional. Esto genera un desorden en defensa también condicionado por la oleada ofensiva del City debido a la ausencia de la figura defensiva en el centro del campo. 


El Manchester City se aprovechó de la situación de manera muy inteligente. Pellegrini fue astuto en los cambios. Quitó a Jovetic para meter a James Milner, el cual aportaría más trabajo defensivo para liberar de esta tarea a Touré y más participación en el juego. Pero, sin duda, la sustitución más acertada fue la que dejó en el banco a Nasri y a Frank Lampard en el verde. Con ella, se beneficiaron en tres aspectos: piernas frescas, superioridad en el centro del campo y cambio de esquema. 

Conscientes de la renuncia al balón Saint, sumaron a sus filas a un centro campista no tan ofensivo, pero con toque al igual que llegada al área. Gracias a eso, el Manchester City se hizo con la posesión. El tercer aspecto fue el que descosió definitivamente el partido. La entrada de Lampard supuso cambiar el 4-4-2 al 4-2-3-1. Es decir, jugar con media punta. Esto emparejó inevitablemente a Lampard y Alderweireld y, en consecuencia, el ex-blue y ganó la espalda al pobre Toby. 

Para el lamento de Saint Mary´s, esta situación fue más allá. El Manchester City jugaba con una única referencia ofensiva, Agüero, que llevaba todo el partido inquietando a la defensa Saint con su movilidad. Esta movilidad continuaba siendo efectiva: creaba huecos y, para la deleite de Pellegrini, confundía a Alderweireld. En esos huecos creados por el Kun, irrumpían sin marca Lampard y Touré, que tenía más libertad ya que Milner ayudaba en labores defensivas. Otro punto para Pellegrini. 

En el minuto 73 salió el sol en Southampton. Sin embargo, los rayos les acabaron quemando a los Saints. Shane Long robó el balón a Yayá Touré quedándose solo ante Mangala, Kompany y Hart. Fue entonces cuando Mangala derribó sin tocar el balón al irlandés e ineludiblemente, vio la tarjeta roja. Con el Manchester City con 10 jugadores, Touré se aplicó en labores defensivas y Ronald Koeman inspiro el último aliento de esperanza dando entrada a Mayuka. Con esta incorporación Tadic debía jugar de interior/media punta y había 4 delanteros en el campo. Estos 4 delanteros Saints solamente buscaban el gol hasta el punto en el que olvidaron la elaboración del juego y acabaron estorbándose entre ellos. 

Así termina un vibrante partido que ha bajado de la nube al equipo revelación de la temporada, el Southampton y ha recuperado la mejor versión del vigente campeón que sigue la estela del Chelsea en la competición aunque, para Ronald Koeman, sea "el mejor equipo de la Premier."

domingo, 2 de noviembre de 2014

MANCHESTER CELESTIAL

El Kun Agüero celebra su gol ganador ante un desesperado Di María
Ya no le es necesario a un Cityzen remontarse a 1970 para presumir ante un Red Devil por haber ganado 4 derbis seguidos. Este 4º, presenciado por un fulgurante Etihad Stadium, significó el asentamiento en las alturas de la lucha por la conquista mancuniana por parte del Manchester City. Fue una lucha hasta el minuto 95 del Manchester City contra el orden defensivo de un United que vivió un infierno con 10 jugadores. Podría haber escuchado el City verdaderos cánticos celestiales si hubiese agrandado la diferencia goleadora. En su lugar, escucharon los exaltados "uys!" y los nerviosos resoplidos de la grada detrás de la oreja. 

Onces iniciales
Para llevar a cabo esta hazaña, Manuel Pellegrini alineó su particular 4-4-2. Sin el lesionado David Silva, tuvo que elegir entre reforzar el centro del campo o sustituirle con un delantero. Finalmente, optó por el polivalente James Milner en banda izquierda y compensó su tendencia ofensiva con un jugador que ayudase a Fernando y Yayá Touré sin perder un delantero. En consecuencia, la pareja del Kun Agüero fue Stevan Jovetic. En la banda derecha encontramos al sevillano de ojos claros que mantuvo un duelo de velocidad con Luke Shaw, Jesús Navas. Yayá Touré, en su habitual rol de omnipresencia, brilló y acompañó en el doble pivote a Fernando, el cual tenía un función más defensiva. En defensa la pareja de centrales fue Kompany y Demichelis. En el lateral derecho, Zabaleta, que al incorporarse al ataque variaba entre abrir la defensa red o atacar como interior. En el lateral zurdo hubo un cambio de última hora debido a la lesión de Kolarov durante el calentamiento previo al partido. Por ello, Clichy fue titular. Por último, un Hart que le ha hecho a Caballero el segundo portero y no parece querer marcharse. 

Bendito problema el que tuvo Van Gaal con la defensa. La pareja de centrales estaba compuesta por Chris Smalling, el cual fue expulsado en el minuto 38, y el polivalente Marcos Rojo. El lateral derecho fue Antonio Valencia, un extremo derecho cuyas aptitudes defensivas dejan mucho que desear. El lateral zurdo fue un Luke Shaw que partido a partido va recuperando su mejor forma y versión. De Gea, como es habitual, titular bajo palos. Louis Van Gaal formó un 4-3-3 -esta vez sin rombo- con trivote, extremos y solamente un punta. El medio centro de contención fue un Blind que no deja de dar argumentos para sentar a Darren Fletcher y Michael Carrick. Los interiores fueron Wayne Rooney y Marouane Fellaini. El extremo derecho a pierna cambiada y buscando diagonales fue Adnan Januzaj, que disfrutó del partido mientras pudo. El extremo izquierdo fue Di María, que trazaba constantes movimientos de fuera a dentro. Por último, Van Persie como ariete titular. Cabe destacar que Falcao estaba lesionado. 

CITY: PRESIÓN, REPLIEGUE Y POSESIÓN

El Manchester United fue un cúmulo de saña e intensidad. Al menos lo fue durante el primer minuto del partido. Los Red Devils proponían un ritmo muy alto y esto les hizo precipitarse en los pases y convertirse en un conglomerado de imprecisiones. El Manchester City aprovechó cada uno de estos errores para robarles el balón y decidir el ritmo y los compases del encuentro. Sin balón, los Sky Blues, fueron perfectos. Lo cual les permitió acaparar la posesión de balón. Tanto Pellegrini como Van Gaal buscan con afán tener la pelota pero fue el juego sin ella el que se la dio al "ingeniero".

Presión del Manchester City
Sin balón, el City fue incisivo en la presión cuando el United sacaba el balón jugado en corto. No eran marcajes individuales pues variaba la presión cityzen dependiendo de si Daley Blind ayudaba sacando el balón jugado en "lavolpiana" o no. Si Blind estaba entre los centrales en salida de balón, eran Agüero o Jovetic los encargados en presionarle. En cambio, si no lo estaba, Agüero y Jovetic presionaban a los centrales y era Yayá Touré el que encimaba al holandés. Que estuviesen también pendientes de Rooney y Fellaini fue trascendental. Con esta presión entorpecían el juego red desde su nacimiento y, tapando al belga y "10", evitaban que el juego continuase por dentro y fuese cuestión de tiempo que, con Di María entre líneas, llegase el peligro. La segunda fase del juego sin balón fue también sobresaliente. El repliegue ya fuese defendiendo un contragolpe o un ataque posicional fue perfecto. Defendían 8 hombres de 10 posibles y se mantenían ordenados. 

Jovetic retrasa su posición
Con esta notoriedad en presión y repliegue, llegaba el robo de balón. Balón que disfrutaron durante la mayoría de los minutos. Lo tocaban en corto y con tranquilidad. Al primer toque en ocasiones para zafarse de los marcajes reds. Iniciaba por dentro Fernando, que seguía con un pase a Yayá Touré. El costa marfileño, con la espalda cubierta, tenía la libertad que le gusta para jugar en 3 cuartos de campo y conectar con el ataque. Aquí fue ideal la titularidad de Jovetic que retrasaba su posición para ayudar en el tránsito de balón y abría huecos en la defensa del United con su movilidad. 

EL MÉRITO DE LA DEFENSA DEL UNITED

Hasta el minuto 38 el Manchester United vivía a base de centros de Di María, llegadas de Rooney y diagonales de Januzaj. Pero vivía. En el minuto 31 Smalling vio una estúpida tarjeta amarilla por molestar a Hart mientras sacaba de portería. Olvidó que ya estaba amonestado y entró agresiva y tardíamente a James Milner en el 38', por lo que aceptó ineludiblemente su camino a los vestuarios. 
"En un derbi ante el Manchester City se debe tener especial cuidado. Como jugador debes controlar tu agresividad. No vi la acción que originó la primera tarjeta amarilla, pero si ya tienes una, tienes que manejar la situación de manera diferente. Le dije eso a los jugadores." Declaró Louis Van Gaal tras el partido.
Fellaini ocupó momentáneamente la posición de defensa central hasta que Adnan Januzaj fuese el sacrificado que habilitase la entrada al verde de Michael Carrick. La entrada del medio centro defensivo dejaba una defensa compuesta por un extremo, un centro campista, un lateral-central y un lateral natural.  Más tarde, en el minuto 52, llegaría la lesión del otro central, Marcos Rojo. Una vez cambiado el argentino por el defensor de 19 años que estaba a punto de jugar su tercer partido en la Premier League, Patrick McNair, la pregunta es inevitablemente formulable: Si no hizo De Gea el partido de su vida, ¿qué ocurrió para que, siendo el Manchester City el claro dominador y el United teniendo 1 jugador menos y una defensa vulnerable, el partido acabase solamente en 1-0? 

Orden defensivo de el Manchester United con 10 jugadores
La clave para que el Manchester United no se descosiera fue que mantuvieron el orden y la cordura. En ningún momento se vieron en inferioridad como para retrasar las líneas ni echar el cerrojo. Tampoco perdieron la cabeza en ir a por el empate exponiéndose en defensa. Simplemente mantuvieron el orden. Algo fácil de decir pero muy complejo teniendo en cuenta las consecuencias, el escenario y el contexto. Si se hubiese sembrado el pánico, habrían cerrado la defensa a cal y canto. Esto le dejaría al City metros para correr y fácil acceso a zonas de peligro. Con este orden que podemos apreciar en la imagen, obstaculizaban la circulación del balón cityzen, las llegadas de Yayá Touré y las ayudas de Jovetic. 
Onces finales

UN FINAL APOTEÓSICO

Media hora había pasado el Manchester United defendiendo y aguantando las embestidas de un City que no materializó la posesión en su totalidad. Fue en el minuto 75 cuando el diablo de Manchester enseñó las garras al contragolpe. No había empates validos para un City que jugaba contra 10. Sin embargo, ese mismo empate tendría un sabor dulce a victoria esa tarde en el Etihad para el United. Un gol de diferencia que hizo que Pellegrini diera entrada en los últimos minutos a Fernandinho para completar un centro del campo defensivo junto a Fernando. Un gol de diferencia que trató de multiplicar por 2 Edin Dzeko desde el banquillo. Un gol de diferencia que desearon eliminar Rooney, Di María y Van Persie al contragolpe y luchó por mantener Joe Hart bajo los 3 palos. Un gol que significó 3 puntos que se quedan en el Etihad y una 4ª victoria Sky Blue para la historia.


domingo, 12 de octubre de 2014

EN BUSCA DE UN ANCLA

Steven Gerrard durante el Mundial de Brasil 2014

El futbolista cuyo corazón dejará de latir a orillas del río Merseyside ha dejado vacante en la Selección Inglesa la posición de medio centro defensivo siendo él, originalmente, un jugador de perfil ofensivo. Conforme pasaban los años, Steven dejó de divisar el área rival desde su demarcación mientras preparaba el cañón que dispararía a puerta al merodear la medialuna enemiga. Su espíritu de equipo se aprovechó para reducir su fatiga y así hacerlo renacer para crear una leyenda incombustible. Ser el alma de un equipo, para Gerrard, cambió el concepto evolucionando a robar balones cuando retrasó su posición. Su naturalidad ofensiva genera todavía dudas en Liverpool en cuanto a si es o no un medio centro de contención pero su fuerte carácter hace de él un medio centro defensivo de garantías que Inglaterra echa de menos. 

Tras la retirada de Steven Gerrard de la Selección Inglesa al finalizar el Mundial de Brasil 2014, Roy Hodgson busca, sin aparente resultado, un sustituto a la altura. Después de otra decepción en competición oficial ya han ensayado en busca de una nueva identidad con una novedosa formación y los aprendices de Gerrard. Roy probó en el partido de clasificación para la Eurocopa 2016 contra Suiza a Jack Wilshere. Esta primera toma de contacto con la labor de buscar un nuevo ancla del centro del campo dejó dudas al sentir que una puerta con las visagras oxidadas chirriaba al escuchar que Jack Wilshere, medio centro con mucha llegada al área rival, podría ser medio de contención. Estas dudas fueron confirmadas con el sufrimiento de Inglaterra en defensa frente al conjunto Helvético y los huecos que dejaba Wilshere en el repliegue. Si podría exisistir una similitud entre Jack y Gerrard. Estamos hablando del carácter que le ha hecho a Gerrard un buen recuperador de balones. La contención es la asignatura pendiente. 
Wilshere dejaba huecos partía el campo en dos cuando tenía que defender vs Suiza


Roy Hodgson, ante la escasez de medio centros de contención en Inglaterra, no pierde la pista al carácter y capacidad de sacrificio que alberga Steven Gerrard y que puede encontrar en otros futbolistas ingleses. De hecho, además de Jack Wilshere, también ha participado en este casting el polivalente James Milner. Durante el partido de clasificación para la Eurocopa de 2016 que les enfrentaba a San Marino el medio centro de contención fue el mencionado cityzen, Milner. Un jugador que bien podemos ver en banda, llegando al área rival desde segunda línea o en la medular. Sin embargo, no acostumbra a ser el jugador más retrasado y con más galones en el centro del campo defensivo.  Por lo tanto, ¿se debería considerar, al igual que ha considerado Roy, su polivalencia, ductilidad y capacidad de sacrificio sobre su faceta ofensiva? James necesitará más práctica porque en la imagen vemos que Inglaterra, con él de ancla, sigue siendo frágil defendiendo contragolpes. De todas formas, un partido contra un equipo cuyo once inicial está compuesto por solamente un futbolista profesional no es la mejor forma de comprobar si el hombre será Milner.
Jagielka y Milner pierden su posición al repliegue en una de las aisladas jugadas de San Marino

¿Qué otras alternativas existen? Los actuales mejores medio centros defensivos y más completos en cuanto a contención y robo de balón ya están fuera de los planes de Hodgson. Me refiero a Michael Carrick y Gareth Barry que a los 33 años que tienen ambos, están cerca de la fecha de caducidad deportiva y fuera de juego de cara al proyecto a largo plazo que enfoca Inglaterra hacia 2016. Hay pivotes y centro campistas con potencial defensivo y experiencia que podrían entrar en la candidatura. Veáse los casos de Jack Cork del Southampton, Fabian Delph y Ashley Westwood del Aston Villa o Jake Livermore del Hull City. Es importante destacar que ninguno de estos futbolistas es medio centro puramente defensivo, a diferencia de Tom Huddleston que sí cumple con las competencias tácticas pero que desde su debut con la Selección Absoluta en 2009 sólo ha jugado 3 partidos con los Three Lions.

No obstante, viendo que Roy Hodgson ha dado los galones ha Raheem Sterling y el lateral derecho a dos futbolistas de su misma quinta, debemos atender a su confianza en la juventud y sugerir a la nueva estrella del Arsenal y joya de la cantera del Southampton como heredero de Steven Gerrad, Calum Chambers. El Gooner inició su andadura como lateral derecho que, con 19 años, ya ha ocupado 2 veces en la Selección Nacional -una de ellas como titular- y ha comenzado una exitosa metamorfosis en Londres como defensa central. Su caché asciende como el champagne y su talento evoluciona con la potencia de un géiser. Arsene Wenger decidió que, al ser Calum un lateral con poca profundidad, sería óptimo aprovechar su precisión de pase convirtiéndole en defensa central. En la actualidad, Calum Chambers es un jugador que ofrece plenas garantías en cualquier demarcación defensiva y además ayuda a que fluya el juego en corto así que, ¿por qué no barajarlo dentro de este periodo de experimentos y búsqueda de identidad? Puede que Roy tenga su ancla más cerca de lo que cree. 



sábado, 4 de octubre de 2014

KRASNODAR 1-1 EVERTON, EL TORO RUSO Y SU ARMADURA


Samuel Eto'o es presionado por Sigurdsson

XI inicial de Krasnodar
El Krasnodar es un club en pleno auge cuya creación nos lleva hasta 2008 y que desde entonces ha ido ascendiendo hasta trabajarse un nombre en el panorama europeo. Su crecimiento en la UEFA Europa League ya lo sufrió el Sillamäe con un 5-0 en contra y la Real Sociedad con un 3-0. El más reciente en ser testigo del poderío de los rusos ha sido el Everton, que ha salido vivo del Kuban Stadium con un punto apurado, una mano delante y otra detrás. 

Los toros rusos presentaron un once cambiante que combinaba el 4-3-3 con el 4-2-3-1. Dikan en portería. Laterales para Kaleshin y Jedrzejczyk. El medio centro -en teoría, de contención- en el trivote era Gazinskiy que, a su vez, se convertía en media punta en el 4-2-3-1. Los interiores eran un brillante y constantemente activo Akhmedov y Pereyra. Banda derecha para Laborde e izquierda para otro que también tuvo mucho protagonismo, Izmailov. Este, Izmailov, solía abandonar la banda para ocupar la media punta. En tal caso, Akhmedov se abría a la banda izquierda. En punta, Ari, que se cobró el gol ruso de la noche.

XI inicial del Everton
"Bob" Martínez eligió la habitual formación 4-2-3-1 toffee con una alineación más suplente. Bajo palos Tim Howard, cuya noche fue en su línea: un excelso de paradas. El joven John Stones volvía a jugar como defensa central dejando su lateral a un clásico toffee como Hibbert y acompañando al capitán Jagielka en el dúo de centrales. En el lateral izquierdo, Leighton Baines. Doble pivote defensivo compuesto por Gareth Barry y Gibbs. Un desaparecido Osman ocupaba la media punta y lamentaba que el juego aquella fría noche cayese tanto en banda. En la segunda parte Osman se dejó ver más tras la entrada de Lukaku pues alternaba la banda y la demarcación de 9 con el belga. Dichas bandas ocupadas por McGeady y Atsu. "The Old Man" Samuel Eto'o con movilidad en punta. 

EL CONTROL DE LA FACETA DEFENSIVA

Aleh Konawa ha confeccionado una máquina prácticamente perfecta en el juego sin balón. Si el Krasnodar complicó tanto el partido al Everton fue porque hizo de los toffees un equipo inofensivo cuyo juego era gris, escaso y previsible. Lo que hicieron los rusos fue jugar su carta más usada: la presión sin balón. Encimaban a los jugadores del Everton mientras estos intentaban sacar el balón jugado en corto. Presionar desde tan arriba significa que das pie a recuperar el balón con tu equipo rival descompuesto y desprevenido. Sin embargo, al adelantar tanto al equipo corres el riesgo de que si el adversario burla tu estrategia defensiva puedes ser tú el pillado desprevenido después de que ganen la espalda a tus centro campistas con un contragolpe. En la imagen les vemos asumir este riesgo con 4 jugadores del Krasnodar acechando al Everton. 
El Krasnodar presiona muy arriba al Everton

Si el Everton superaba esta presión, Konawa tenía un as en la manga: las basculaciones. El Krasnodar siempre buscó la superioridad numérica cuando no tenía el balón además de la presión. En los movimientos de basculación se movían a la vez de manera que no quedaran huecos. Se movían juntos y llegaban a estar 8 jugadores de 10 que juegan en el campo -salvando al portero- presionando en una misma zona. Vemos las basculaciones sin balón en la imagen inferior.

Basculaciones sin balón del Krasnodar

MISMA ESTRATEGIA QUE CON BALÓN TIENE DIFERENTE RESULTADO

Es curioso como ejecuta el Krasnodar la acumulación de jugadores y la usa de diferentes maneras bien sea para presionar o para bascular. También ejecutó la acumulación de jugadores al repliegue colocándose muy juntos para evitar el juego interior del Everton y dándoles las bandas. Estos tres usos de esta estrategia frustró al Everton sin poder sacar el balón jugado en corto y enviando muchos balones en largo. En ataque también se vieron perjudicados los de Roberto Martínez al ser relegados a las bandas con previsibles centros.

Esta carácterística del Krasnodar que los hace un equipo tan sólido es de manera paradójica también su "talón de Aquiles". Cuando recuperaban el balón arriba, armaban el contragolpe y ganaban fácilmente la espalda a Jagielka y Stones. El hándicap llega cuando se dan las posesiones largas. En ataque posicional el Krasnodar acumulaba muchos jugadores en tres cuartos de campo. Los extremos trazaban diagonales hacia dentro, Izmailov era uno más por dentro ocupando la media punta y había una masiva llegada de jugadores -veáse los interiores, los laterales y en ocasiones el medio centro de contención Gozinskiy-. Esta ofensiva producía una congestión que no daba pie a ningún pase entre líneas. Intentaron contrarrestarlo cambiando repetidamente a los extremos de bandas, con centros y disparos lejanos. 

COMO FAVORECIÓ LA ENTRADA DE LUKAKU

Alineación con la entrada de Lukaku

Romelu Lukaku entró al comienzo de la segunda parte por Atsu. Este cambio dejó a McGeady ocupando la banda derecha de Atsu, Eto'o en la media punta, Osman en banda izquierda y Lukaku en punta. Samuel Eto'o en la media punta fue lo que verdaderamente favoreció al Everton. Eto'o retrasaba su posición en salida de balón y ayudaba a Stones y Jagielka a que el juego volviese a producirse en corto. También se provocaron numerosos cambios de posición en ataque posicional. Esta movilidad mareó al Krasnodar. De hecho, el empate del partido en el minuto 82 se dio por un error de marcaje defensivo del Krasnodar, concretamente de Kaleshin, que vio sorprendido la llegada desde segunda línea de Eto'o para hacer el 1-1.

Movilidad del Everton en ataque durante la segunda parte




lunes, 15 de septiembre de 2014

DECÍAN QUE LAS SEGUNDAS PARTES NUNCA FUERON BUENAS

Graziano Pellè celebrando el 2-0. Detrás, Coloccini. 
Cuarto partido de Premier League y Southampton suma 7 puntos comparados a los 5 de la temporada pasada una vez jugados los 4 primeros enfrentamientos, tras la contundente victoria ante el Newcastle por 4-0. De esta manera, los Saints confirman la recuperación y Ronald Koeman aclara que su presencia no será recordada como una transición, sino como la continuación del crecimiento de este club. Mientras tanto, los Magpies, a su pesar, están en declive. De hecho, entre la efusiva hinchada Saint ruborizada por el marcador, el Saints Fun Day y la carrera de Francis Benali; se encontraban furiosos aficionados Toons que pedían la destitución de un técnico que ha hecho del Newcastle un conjunto serio, difícil de batir y entretenido para el hincha Magpie y neutral, Alan Pardew.

XI Southampton
Pese a las sonadas ventas del Southampton, han formado una plantilla suficientemente amplia y profunda. Tanto es así que la alineación de hoy podía traer hasta 3 formaciones distintas en el campo de Saint Mary's. La formación escrita sobre el papel y que usó durante la mayor parte del partido fue el 4-3-3, siendo un magnifíco Fraser Forster el portero. Bertrand y Clyne los laterales. Fonte y el polivalente Alderweireld los centrales. El tan importante Morgan Schneiderlin medio de contención acompañado en el trivote por Davis y Cork de interiores. Long en la derecha, Pellè en punta y Tadic en la izquierda formaban el tridente. Otra formación usada fue el 4-4-2 con Schneiderlin y Cork como doble pivote, Davis y Tadic bandas y Pellè y Long delantera. Esta opción se llevó a cabo los 10 primeros minutos. También formaron un 4-2-3-1 en momentos muy puntuales al término del partido.
XI Newcastle






El Newcastle United presentó un 11 que volvió a echar de menos a Yohan Cabaye, aquel centrocampista capaz de defender como medio defensivo, distribuir como interior y dar el último pase como media punta. Pardew alineó en 4-2-3-1 a Tim Krul en portería. Janmaat y Haidara en los laterales y Williamson y Collocini como centrales sufriendo con la conexión Eredivise, Tadic y Pellè. Doble pivote compuesto por la joven joya Jack Colback con más libertad para distribuir y moverse que su pareja de baile, Anita, que ejercía más de medio centro posicional. Como media punta, Sissoko. Gouffran y un extremadamente vigilado -no es para menos-, Remy Cabella. En punta, Riviere.

LA CONEXIÓN EREDIVISIE

La primera parte tuvo más pugna de balón. Fue un periodo del partido sin claro dominador pese a los 2 goles de Pellè en este tramo. Southampton jugaba al contragolpe disfrutando del marcador pero no del juego, mientras el Newcastle hacía estragos en defensa a la hora de replegar en las verticales conexiones de Tadic y Pellè, la "conexión Eredivisie"; y era víctima de la impotencia que genera la posesión de balón infructuosa. De hecho el segundo gol fue una descripción de la primera mitad: Cabella centra un balón que es despejado y robado por el Southampton. Acto seguido, Shane Long manda un balón largo para que terminen la jugada los propios Tadic y Pellè y estos dejen en evidencia a Coloccini y Williamson con una pared que busca Pellè y un pase de la muerte del serbio.

UN VIGILADO REMY CABELLA

Decimos que el Newcastle en la primera parte tuvo el balón de manera inútil. Los más activos en ataque posicional Toon fueron un incansable Cabella por la banda derecha, Sissoko y su llegada al área con la que contrarresta su defícit dando el último pase en la media punta y Jack Colback organizando el juego. Sin embargo, se encontraron con las paradas y reflejos de Fraser Forster y capacidad de trabajo, marcaje y defensa de Jack Cork. Del medio defensivo, Cork, que jugó de interior aprovechando también su llegada al área, cabe destacar además de su gol su trabajo defensivo sobre Remy Cabella, al que anuló por completo.

LA DIVERSIÓN HECHA FÚTBOL

XI Southampton 2ª parte
Irónico. El Southampton 2013-14 siempre se desinflaba en las segundas partes debido al escaso fondo de armario. A día de hoy, un cambio significativo es que una vez sobrepasado el minuto 45, los Saints pueden pisar el acelerador. Queda muy claro con la segunda mitad disputada ante el Newcastle. Entró la perla del Southampton e Inglaterra, James Ward-Prowse, al campo por Dusan Tadic y revolucionó el partido. La presencia de Ward-Prowse supuso menos balón en largo en salida de balón y un juego infinitamente más vistoso. Detengámonos a ver las razones.

En salida de balón, Ward-Prowse retrasaba su posición a la altura de Victor Wanyama para ayudar a sacarlo en corto. En la primera parte los jugadores del Newcastle no tenían tanta fatiga acumulada, lo cual les permitía presionar a Fonte y Alderweireld cuando tenían el balón. Contando con esa presión, las carencias creativas de ambos centrales, escasos apoyos de Cork y Davis y juego mucho más vertical en la primera mitad, ganaba el balón en largo. Sin embargo, con Ward-Prowse el juego en corto desde atrás era mucho más fluido e incitaba a jugar por dentro, que es por donde se movía el balón desde el principio.
Combinación y juego interior gracias a los movimientos de James Ward-Prowse

Una vez sacado el balón y superada la línea divisoria se produjo un excelso juego interior por parte del Southampton. El propio Ward-Prowse y Steven Davis abandonaban las bandas por su naturalidad de centro campistas para dejárselas a Bertrand y Clyne y se juntaban con Schneiderlin y Cork. Otro punto a remarcar es, que con la entrada de un medio defensivo puro como es Wanyama, Schneiderlin y Cork tenían mucha más libertad para llegar al área y combinar con Ward-Prowse y Davis en 3 cuartos de campo. Una segunda parte memorable, con juego interior, mucha combinación en el centro del campo y fútbol vistoso y brillante. Todo eso para consumar la excepción que confirma la regla.  



martes, 9 de septiembre de 2014

SUIZA 0-2 INGLATERRA, CUANDO EL BALÓN NO ES PRIORITARIO

Si tienes el balón, eres tú quien decides. Tú manejas los tiempos y no das oportunidad de jugar al rival. Tener el control es importante para ser el todopoderoso rey del centro del campo. Sin embargo, no es suficiente la voluntad para conseguirlo. A veces, hay que jugar tus cartas y buscar tu identidad. Suiza e Inglaterra tienen varias similitudes y no son precisamente la cruz en su bandera ni la mano de Roy Hodgson. Se trata de los problemas para sacar el balón en corto lo que conlleva a ejecutar el fútbol del contragolpe. Basilea fue testigo, al son del "God Save The Queen", de como Inglaterra goleaba cuando acechaba a Suiza para recuperar el balón y, a ojos del espectador, peor estaba.

XI inglés

La fase de clasificación de la Euro Copa 2016 comenzó con innovación en la formación por parte de Inglaterra. Roy Hodgson alineó la formación que está utilizando Brendan Rodgers en el Liverpool: el 4-4-2 en rombo. Hart, habitual en portería. El joven toffee John Stones titular en el lateral derecho en su segundo partido con Inglaterra. Otro representante del Everton fue Leighton Baines en su lateral izquierdo. Pareja de centrales Gary Cahill-Phil Jones. En el ancla del medio campo siendo el sustento del rombo, Jack Wilshere. Delph, estrenando titularidad; junto a un discreto Henderson de interiores. Sterling actuaba con total libertad de movimiento en la media punta. Rooney también actuaba con movilidad en la doble delantera junto a Danny Welbeck.






XI suizo


El nuevo director técnico de Suiza, Vladimir Petkovic, no cambió un ápice la alineación de la Schweicer Nati de Ottmar Hitzfeld, pero sí experimentó con la formación. Comenzó Suiza con el 4-2-3-1 del Mundial y cambiando durante el partido a 4-4-2 con Seferovic compartiendo delantera con Shaqiri o Mehmedi y a 4-3-3 con Xhaka y Behrami de interiores. Yan Sommer fue de una vez por todas indiscutible bajo palos tras el renuncio al equipo nacional de Diego Benaglio. Los tan importantes laterales de Suiza e imborrables de la titularidad, Lichtsteiner y Rodríguez. Centrales Djourou y Von bergen. El doble pivote defensivo habitual formado por Inler y Behrami. A partir de aquí, Suiza es una movilidad alocada. Múltiples alternancias posiciones entre Mehmedi, Xhaka y Shaqiri e incluso Seferovic, que en ocasiones abandona la demarcación de 9 para retrasar su posición. 

INGLATERRA CON BALÓN

Vamos a analizar cuáles eran los problemas de Inglaterra para sacar el balón jugado en corto teniendo a futbolistas de la calidad de Wilshere o Henderson en el centro del campo y por qué les afectó negativamente tener la posesión. En primera instancia, la formación 4-4-2 en rombo obliga a los interiores -en este caso Delph y Henderson- a ayudar a Wilshere a sacar el balón jugado porque este, el 10 del Arsenal, es la única referencia de los centrales para llevar a cabo esta tarea. Wilshere no tuvo buena noche surtiendo balones en gran parte culpa a los insuficientes apoyos de Delph y Henderson. Inglaterra buscó alternativas con Sterling viniendo a recibir muy atrás y suponiendo un enorme desgaste físico para el virtuoso media punta. Otra alternativa fue la salida de balón conducida. Es decir, Gary Cahill y Phil Jones sobretodo, conduciendo el balón hasta el centro del campo e iniciando jugada. Todas estas opciones fueron valoradas, intentadas y finalmente desechadas enviando el balón en largo para aprovechar la corpulencia de Wayne Rooney y buscar segundas jugadas. 

Los problemas cuando se saca el balón jugado desde atrás te condenan a un juego previsible cuando se tiene la posesión. Por ello, Suiza interceptó algunos pases y los convirtió en contragolpes que pudieron ser convertidos en goles de no ser por Phil Jones y Gary Cahill. Exisitía un error que se repetía en el repliegue inglés cuando perdían el balón. En esas situaciones el León inglés se transformaba en un vulnerable Simba. Suiza salía a la contra y, definitivamente, Jack Wilshere no tuvo su noche. Jugó en una posición que no era la suya, la de medio centro defensivo. Cuando un interior que está acostumbrado a llegar al área no ensaya lo suficiente en esa demarcación, se nota. Perdió su posición y dividió el campo en dos siendo un mal medio de contención y víctima del robo de su espalda por la banda suiza al contragolpe. 

Wilshere fue el culpable del mal repliegue de Inglaterra en las contras de Suiza
INGLATERRA SIN BALÓN

Cuando el juego convencional no funciona ni es vistoso no queda otra que aceptarlo sin complejos y explotar todas tus virtudes para encontrar tu identidad. Eso hicieron. Contaban con un velocista llamado Raheem Sterling, un 9 rematador llamado Danny Welbeck y uno de los delanteros más completos del planeta, Wayne Rooney. Delph trabajó en defensa y las recuperaciones de balón no tardarían en llegar ante una Suiza con la misma clarividencia en ataque con balón que ellos. Si esta Inglaterra quiere buscar las contras, que así sea. Y si Roy Hodgson quiere un equipo dominador, ya mismo se puede poner a trabajar. 

SUIZA CON BALÓN

Doble pivote defensivo, juego interior con movilidad y rotaciones y laterales ofensivos.
Suiza se caracteriza por su movilidad y profundidad de sus laterales para incorporarse al ataque. Los carriles son siempre para Lichtsteriner y Rodríguez que suelen ser los más abiertos y adelantados con respecto al centro del campo. De esta manera, ni Mehmedi ni Shaqiri pisan la banda para ejecutar mucho juego interior y alternancias de posiciones entre ellos y Xhaka. Suiza podría explotar este juego interior con una buena salida de balón por el centro pero deben lamentar que para aguantar su movilidad y ofensiva de los laterales es necesario un -perjudicial para una fluida salida de balón- doble pivote defensivo formado por Inler y Behrami. En su plantilla está Dzemaili, pivote con llegada y buenas dotes de distribución, pero no haría la misma labor en defensa que Behrami. En definitiva, debido a las carencias creativas del doble pivote defensivo, Suiza opta por la salida de balón lateral mediante Rodríguez y Lichtsteiner. Iniciar el juego por la banda es bastante previsible y los de Petkovic acabaron cediendo la posesión para explotar la velocidad de Lichtsteiner, Rodríguez, Shaqiri y Mehmedi y los desmarques de Seferovic.

SUIZA SIN BALÓN

Cuando el conjunto helvético cedió la posesión se colocó en un ordenado 4-5-1 esperando en medio campo y presionando al hombre con balón inglés. Dejaron muy pocos espacios y dificultaron considerablemente el juego en corto de Inglaterra. Una vez recuperado el balón, Suiza encendía el contragolpe con Shaqiri y Mehmedi a pierna cambiada que buscaban el pase entre líneas para Seferovic cuando atacaba al espacio. Tuvieron dos ocasiones muy claras a la contra. En la primera, Phil Jones blocó a Seferovic y en la segunda, Gary Cahill blocó el disparo de Josip Drmic -quien entró por Mehmedi- tras regatear a Joe Hart. En la segunda parte Suiza dio entrada a Dzemaili para remontar los goles de Welbeck a base de posesión. Fue cuando mejor estaban los suizos cuando llegaron los goles ingleses, efectivamente, al contragolpe. Cuando no se trata de hacer el juego más vistoso ni dominar en demasía, sino de jugar bien tus cartas.